Estudio

Arquitectura de interiores · Hospitality · Savoir-faire

Desde 2002, Marie Ararà Studio desarrolla proyectos de arquitectura de interiores desde una visión que une sensibilidad estética, exigencia técnica y una profunda comprensión del lugar.
Especializado en proyectos residenciales, hospitality y espacios comerciales, el estudio acompaña cada proyecto desde la concepción creativa hasta la realización final.
Cada interior se concibe como una pieza única, donde arquitectura, luz, materia y forma de vivir dialogan dentro de una visión global.

Una mirada franco-mediterránea

Nací en Barcelona, entre la arquitectura modernista y los oficios artesanos. Crecí entre dos culturas: una madre francesa de familia de artistas, donde el amor por lo bello era una forma de vida, y un padre de la Costa Brava, creador de su propia firma de moda.

Arte, talleres, tejidos, desfiles. El Mediterráneo y la creación formaban parte de mi universo desde muy pronto.

La elegancia francesa me enseñó la proporción, la discreción y el savoir-faire. La cultura mediterránea me conectó con la luz, la materia, la hospitalidad y una forma de vivir más sensorial.

Entre ambas nace la identidad del estudio: equilibrio entre refinamiento y naturalidad, entre precisión y emoción, entre belleza silenciosa y espacios profundamente vividos.

Una trayectoria internacional

Muy joven abrí mi propio estudio y comencé a trabajar en proyectos internacionales, construyendo mi trayectoria entre Europa, África y el Caribe.
Durante años viajé intensamente, enfrentándome a contextos muy distintos y a proyectos de gran complejidad. Climas extremos, logística internacional, equipos multiculturales, materiales sometidos a condiciones exigentes y obras desarrolladas a distancia transformaron mi forma de entender el diseño.
Cinco años viviendo en el Caribe y más de ocho en Francia cambiaron para siempre mi relación con la luz, los materiales, las proporciones, la durabilidad y la atmósfera de los espacios.
Esta experiencia me permitió desarrollar una mirada amplia y flexible, capaz de adaptarse a distintas culturas, arquitecturas y formas de habitar, sin perder nunca la exigencia por el detalle y la coherencia del conjunto.

No imponer un estilo. Revelar una identidad.

Nunca me ha interesado imponer un estilo reconocible.

Lo que he desarrollado es una mirada: una sensibilidad construida a lo largo de más de veinte años y enriquecida por culturas, arquitecturas, artesanías y formas de vivir muy diferentes.

Cada proyecto nace de un lugar, de una arquitectura y de las personas o marcas que lo habitan. Puede partir de una memoria familiar, de una colección de arte, de una historia de viaje, de una pasión, de una identidad hotelera o de la propia alma del edificio.

Mi trabajo consiste en escuchar, interpretar y revelar ese potencial.

Por esta razón, cuando trabajo con un cliente, no entrego una fórmula. Creo interiores profundamente personales, pensados para emocionar, funcionar y perdurar.

¿Quieres conocer cómo trabajamos?

Descubre el proceso con el que acompañamos cada proyecto desde la primera escucha hasta la entrega final.